Reflexión sobre la Actividad “La Escuela del Futuro”
Hoy, viernes 15 de febrero del 2019, hemos realizado la siguiente actividad (Un Viaje a La Luna), de la cuál he realizado una reflexión referida a la escuela del futuro:
El objetivo principal de la escuela del siglo XXI es conectar con el mundo y preparar a los alumnos para enfrentarse a la vida. Vivimos en una sociedad en la que es imprescindible “aprender a ser” y “aprender a convivir”, es decir, aprender a ser persona y aprender a convivir como persona, pues el ser humano es social por naturaleza y necesita aprender a relacionarse y respetar los valores e ideas de cada individuo, además de aprender de las diferencias que los demás nos pueden regalar.
La responsabilidad de crear este ambiente de aprender recae en nosotros los docentes y una de las metodologías para lograr que el alumno comprenda el mundo en el que vivimos y se desarrolle de forma integral es promover el trabajo cooperativo, como bien hemos visto en el desarrollo de la actividad “Perdidos en la Luna”. A la hora de realizar la actividad puede ocurrir que los grupos de alumnos que se haga hayan creado para resolver la actividad estén organizados previamente o no. Si ocurre lo primero, desarrollarán estrategias de trabajo en equipo y crearán roles (Estrella, Explorador, Investigador, etc.) según las capacidades de cada integrante, y de esta forma, lograrán alcanzar los objetivos de la actividad sin que surja ningún tipo de conflicto. De no ser así, si no se dispone de una organización en un grupo de trabajo, lo más probable es que uno o varios integrantes se sientan perdidos o no presten atención ni colaboren o, por el contrario, un alumno se involucre demasiado, tanto que imponga sus ideas por encima de la de los demás sin dejar que sus iguales participen.
Gracias al aprendizaje cooperativo, conseguiremos erradicar situaciones como el fracaso escolar, la violencia en la escuela o cualquier tipo de exclusión. Poco a poco, construiremos una escuela en la que todos los alumnos se sientan valorados, apoyados y satisfechos con su aprendizaje, ya que gracias al motor de su trabajo, que es fomentar la motivación y una buena autoestima, serán capaces de dar lo máximo de sí mismos, y no sólo sentirse satisfechos con su propio trabajo individual que cada alumno aporta, sino que lo harán cuando todos y cada uno de los miembros del grupo aprendan hasta llegar al máximo de sus posibilidades.



